¿Cómo actuar cuando cometemos un error?

¿Cómo actuar cuando cometemos un error?

Cualquier profesional se dedique al ámbito que se dedique, debe ser una garantía de profesionalidad, estando lo suficientemente atento al trabajo que realiza y demostrando la seriedad necesaria para garantizar que no se cometan errores tontos e innecesarios.

Sin embargo, aunque suene a tópico, somos seres humanos y estamos expuestos a cometer errores que, sin lugar a dudas, perjudicarán a nuestros clientes. Cómo afrontes este error puede dar lugar a dos finales totalmente distintos:

  • Puedes perder toda la confianza que hayas podido ganar como profesional y parecer una persona incompetente que probablemente no seas.
  • Puedes actuar de manera profesional, no excusándote del error, ni echando balones fuera, demostrando así tu valía como profesional y recuperando la confianza perdida de tu cliente.

Actuar bajo la presión de los errores no es una tarea en absoluto fácil. Hemos elaborado esta pequeña guía para que sepas cómo hacerlo de la mejor manera posible.

1. Mantén la calma

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Antes de tomar cualquier tipo de decisión, lo primero que deberías hacer es respirar y lograr mantenerte lo suficientemente tranquilo como para saber que la decisión que tomes a continuación va a ser la correcta. Los nervios no son buenos compañeros en este tipo de situaciones.

Una vez en calma, empieza a actuar de manera progresiva. En primer lugar, tienes que impedir que el error, venga de donde venga, se siga propagando y acabe por producir daños mucho mayores.

Por ejemplo, si tienes un comercio electrónico y has estado realizando ventas, pero a la hora de intentar pagar la pasarela de pago no ha funcionado de manera correcta, lo primero que deberías poner sería un mensaje del tipo “ahora mismo no podemos procesar su pedido, inténtelo de nuevo más tarde” o “déjenos su email y le avisaremos en cuanto la pasarela de pago se encuentre disponible”.

2. Informa al responsable

A veces, algunas personas tratan de ocultar sus errores y solucionarlos en la sombra, sin que nadie se entere. Este comportamiento no debería darse nunca en un buen profesional.

La honestidad y la transparencia han de ser tu política a seguir en estos casos, avisando lo antes posible del error al responsable y explicando claramente qué ocurrió y por qué. En este momento es esencial transmitir que no se están buscando responsables ni culpables, sino que todos estáis remando hacía una misma meta: la solución del problema.

Además de informar al responsable, deberás explicarle, cuáles son las soluciones que tu propones y qué implica cada una de ellas.

3. Pide ayuda

Todo el mundo comete errores y la peor actitud posible es tragártelos tú solo.

Así que no dudes en pedir ayudar a tus compañeros más cercanos, ellos también cometen o cometerán errores y se habrán visto en situaciones similares. No tengas miedo en contar con ellos.

En momentos así y por el bien de la empresa, todos deberían estar dispuestos a ayudar, no importa a quién pidas ayuda, lo importante es que sea una ayuda incondicional, de esta manera también se reforzarán no solo las relaciones profesionales, sino también las personales.

Cuando el error no lo cometas tú, no dudes en estar disponible para aquel que lo haya cometido. Adopta la actitud que te gustaría que adoptarán contigo.

4. Actua despacio

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Al igual que la ansiedad, la prisa es un enorme enemigo a la hora de solucionar un error. Cuando los errores se intentan solucionar rápidamente cabe la posibilidad de que se cometan otros más graves, entrando en un bucle del que es complicado salir.

La paciencia será la mejor de las virtudes en este tipo de situaciones.

Piensa que el error ya está hecho y que a todas las personas a quienes afecta directa o indirectamente ya saben de su existencia. Ya no tienen ninguna prisa, ahora lo importante es mantener la cabeza fría y hacer un buen trabajo para solucionarlo.

Es mejor una solución que lleve su tiempo, que una rápida que no resuelva el problema.

5. Aprende del error

Una vez las cosas han vuelto a su cauce, lo mejor es analizar qué es lo que salió mal y cómo evitar una situación similar en el futuro.

Reflexionando y cambiando los procedimientos que indujeron al error, se está demostrando una actitud proactiva y un enfoque constructivo en vez de derrotista.

¿Había falta de conocimiento?, ¿Falta quizá de comunicación?, ¿Falló la concentración?, ¿Era un error evitable?... Un buen análisis del origen del fallo será esencial para aprender de los errores propios y afrontar el futuro siendo un equipo mejor y más cohesionado.